La Puerta de Babel

..debajo de las multiplicaciones, hay una gota de sangre de pato

Nombre: Babel
Lugar: Detrás de la Puerta, Spain

20 marzo 2008

Ex Drummer, de Koen Mortier (2007)

Políticamente incorrecta, transgresora, destructiva, esperpéntica, underground, ultraviolenta, bizarra, desagradable, gamberra, escatológica, enferma, morbosa... todo estos calificativos, y algunos más que me dejo en el teclado, los tendría bien merecidos Ex Drummer si me atreviese con el ejercicio de analizar una a una las escenas que va escupiendo la ópera prima del belga Koen Mortier durante los 100 minutos aproximados que dura el metraje, plagado de una carga de humor negro y mala leche para la que no encuentro parangón, ya que lo más similar a comparar (y nunca en su argumento) serían cintas como "El club del suicidio" de Tomoki Hasegawa, "Pink Flamingo" de John Waters o "Visitor Q" de Takashi Mike, pero todas ellas tienen un sentido distinto al pretendido por este novel director (al menos yo lo entiendo así), que elabora una violentísima tragicomedia a partir de la historia de un afamado escritor que no sabe nada de música, pero ávido de obterner material "in situ" para su nuevo libro, y también de salir del aburrimiento en el que está inmersa su vida cotidiana, se involucra en el desesperante rol de una banda de punk-rock integrada por tres minusválidos que son auténticos deshechos sociales, como si los hubiesen sacado directamente de los infiernos del subsuelo belga.

Koen (Norman Baert), cantante del grupo, añade a sus pintas de skin head la particularidad de que vive literalmente "cabeza abajo" y de ser un peligroso violador compulsivo. Jan (Gunter Lamoot) toca el bajo; instrumento un tanto extraño para un hombre que posee un sólo brazo... el otro lo perdió tras una complicada experiencia onanista. El tercer miembro es Iván (Sam Louwyck), guitarrista de la banda, sordo total, que tiene una mujer drogadicta y una hija pequeña a la que ninguno de los dos cuida. Pero falta un batería, cuya única condición es que sea también dicapacitado. Oferta que va a venirle al pelo a Dries, nuestro liberal escritor (economía más que aceptable, estilo de vida minimalista aderezado con cocaína, menage a trois, peluquería, gimnasio y mierdas similares), cuya "discapacidad" consiste en no saber qué son unas baquetas; aunque resulte ser lo de menos, porque qué discapacidad puede ser más grave para un batería que no tener ni idea de música?... Después de algúna que otra divagación y cálculo acerca de que una celebridad intelectual es justo lo que necesitan, los tres aceptan pulpo como animal de compañía y Dries logra integrarse en la banda.

Si bien los componentes del trío protagonista son a cual más repulsivo, auténticos símbolos de la disminución de la civilización occidental, y muestran de forma más que convincente cómo los diversos mecanismos del sistema social contemporáneo pueden conducir a comportamientos realmente inhumanos, nuestro escritor y protagonista del film resultará ser el peor de todos, un esperpento carente de fantasía e inspiración que, cual vampiro, subsiste chupando de las experiencias de los demás; un personaje nacido para hacer el mal, un manipulador sin escrúpulos que se convertirá dentro del grupo en dios y diablo al tiempo, que manejará a unos y otros hasta conseguir provocar una auténtica carnicería entre ellos, sabiendo salir bien parado e impoluto de las situacioes que maquiavelicamente va provocando. Respecto a este personaje, Mortier asegura haberse inspirado en Georges Bush para su diseño, y en una entrevista llega a afirmar: "Se puede pensar que hay muchas diferencias entre uno y otro, pero si te fijas bien, ambos tienen unos cuantos muertos a sus espaldas y, sin embargo, eso no les impide sonreir o salir tranquilos de sus casas a pasear al perro".

La película no es plato para cualquier estómago. El nihilismo que la recorre hace de éste su virtud y a la vez su propio defecto. La atormentada atmósfera que destila logra que el discurso se mueva en peligrósos límites, no censurando la sociedad autodestructiva, enferma y amoral que retrata, en la que el personaje que sale mejor parado es el que no pertenece al submundo marginal, que al tiempo es el más inmoral de todos y, casualmente, el más normal sociológicamente comparado.

No es una mala película. Reconozco, dos semanas después de haberla visto y cuando ya se me han pasado sus efectos, que a mí llegó a gustarme (llamadme lo que querais, pero así es). Será desagradable y grotesca, pero la recorre un negrísimo sentido del humor. Es como ver un cómic gore, plagado de escenas desapacibles, caricaturescas y exageradas, insultando al mundo y a su ética en casi todos sus frentes-fotogramas de modo tan excesivo que acabas riéndote de una violación, un asesinato o una paranoia desquiciada. Y entonces te sientes miserable y culpabable por esa carcajada y apagas el DVD. Lo que sucede es que al final del film, cuando ya has visto tantas escenas de este tipo, no le concedes importancia alguna... hasta que pasa un rato y caes en la cuenta de que Mortier ha jugado demasiado contigo, con tu sentido de la lógica y de lo correcto, y lo que es peor, con tu sentido de lo ético... o no, o quizá sucede que tu acojone te ha hecho perderte un final realmente redondo?

Pues valga como premisa, por si teneis oportunidad de verla... Personalmente, después de casi dos horas acostumbrando la vista a la basura de semejantes personajes, y el oido al insulto constante de su obsceno lenguaje, me pone de muy mala leche sospechar que en el fondo algunos de esos tipos no son tan raros o diferentes al vecino; o a lo peor, a alguna parte de mí misma... Lo que sí es seguro es que a Koen Mortier, por si acaso, le seguiré la pista. Y que, aunque álguien me cuente como acaba, volveré a encender el DVD para ver el final de Ex Drummer... pero no por ahora, de momento. Prefiero, más adelante, regresar sobre él por el puro placer de mi macabro recreo.

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15 marzo 2008

My blueberry nights, de Wong Kar Wai

Cuando el cine es poesía, enmarcado entre el mágico paisaje urbano de Nueva York y la legendaria Ruta 66, cuando la cámara hace magia y extrae la belleza visual de todos y cada uno de los rincones, cuando las palabras son las justas para emocionar al espectador, cuando los actores son capaces de erizar el vello de la piel con la única arma de su expresión, cuando la fotografía y sus colores bailan acompañando a una expectacular banda sonora, y cuando el director logra que se disfrute a cámara lenta cada segundo del film y enamorarnos de sus imágenes en cada fotograma, se puede hablar de cine con mayúsculas, de toda una obra maestra.


Nora Jones está sobresaliente, nadie diría que no es una profesional de la interpretación. Jude Law, Natalie Portman, Rachel Weisz y David Strathairn son los otros protagonistas de esta historia, muy propia del cine de kar-Wai: personajes torturados por sus sentimientos, que se alejan, se necesitan y vuelven unos sobre otros adictos a su propio círculo vital. Pero lo que más impresiona de este magistral film no es la trama en sí misma, sino el sobresaliente e innegable poder visual de cada fotograma, las tomas con la cámara casi pegada a la piel de los personajes y muchas veces a través de cristales o espejos, el gusto exquisito de cada uno de los encuadres y el acertado ritmo de todo el metraje en su conjunto que lo convierte en un film perfecto, un hechizo desde el primer minuto hasta el último, una película imprescindible.

Otro de los puntos fuertes es la banda sonora: Norah Jones (The Story), Cat Power (Living Proof), Ry Cooder (Ely Nevada), Otis Redding (Try A Little Tenderness), Ruth Brown (Looking Back), Ry Cooder (Long Ride), Mavis Staples (Eyes on the Prize), Chikara Tsuzukii (Yumeji's Theme), Amos Lee (Skipping Stone), Ry Cooder (Busride), Cassandra Wilson (Harvest Moon), Hello Stranger (The Devil's Highway), Gustavo Santaolalla (Pajaros) y Cat Power (The Greatest). El tema que cierra el film es el compuesto por la Propia Norah Jones.

Fotografía, guión, actores, música, tono, montaje... una obra de arte, todo encaja perfectamente y hacen de esta una película excelente y que destaca sobradamente entre los films estrenados en el último año.


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11 marzo 2008

Stestí, de Bohdan Slama

Co-producida por la República Checa y Alemania, Stestí (que significa "felicidad") es la segunda película del director checo Bohdan Slama, toda una joven promesa del cine que ya acumulaba varios galardones internacionales de su anterior trabajo "The Wild Bees". Este film, cuyo título en España es "Algo parecido a la felicidad", fue la propuesta de su país a los premios Oscar de 2006 en la categoría de mejor película extranjera, y consiguió la Concha de Oro en el Ferstival de Cine de San Sebastian, y la Concha de Plata a la mejor actriz (Anna Geislerová).

Con guión del propio director, cuenta la historia de tres amigos que viven en un barrio sububial checo: Monika (Tatiana Vihelmova), Dasha (Anna Geislerová) y Tonik (Pavel Liska). Los tres han crecido en la misma ciudad y se conocen desde la infancia. Monika vive con la esperanza de que su novio, emigrado a Estados Unidos en busca de fortuna y éxito, le mande pronto un billete para reunirse con él. Tonik es un rebelde nato huido de un hogar conservador que vive con su excéntrica tía, con quien comparte la defensa de la granja que poseen, su medio de subsistencia y única pertenencia, aunque en lamentable estado, y que ahora se ve amenazada por la construcción de un complejo industrial. Dasha, mujer impredecible y frágil, tiene que hacerse cargo de sus dos hijos pequeños además de enfrentarse a su compleja situación personal, a la que se añade un amante casado que la engaña, hecho que la lleva por momentos de la desesperación a la agresividad como medio de escapar de la realidad.

Con persaonajes muy naturales y sin rodeos, Bohdan Slama dibuja esa vida que a nadie le gustaría vivir, pero que al mismo tiempo gran parte de la gente vive de uno u otro modo. Cada uno de los personajes anhela de alguna manera algo de lo que poseen los otros, aunque ninguno está dispuesto a admitirlo. Esto se traduce en una amistad compleja a la vez que apasionada. Con este panorama, podría deducirse que el título del metraje no es más que una ironía del autor; a ello le acompañaría, además, que el film tiene algo de drama social derivado de las condiciones de vida que muestra en todo momento. Sin embargo, en mi opinión, el director hace una propuesta positiva y honesta del tema que trata: ¿En qué consiste la felicidad? ¿Por qué anhelamos como mejor la forma de vida de otros y nos empeñamos algunas veces en compararla constantemente con la nuestra? ¿Por qué empezamos a valorar las cosas cuando ya no las tenemos?. Y es que muchas veces buscamos algo que no se puede encontrar, algo parecido a la felicidad que seguramente tenemos delante de las narices y nos pasa desapercibido, tanto que a menudo no nos valoramos bien ni a nosotros mismos ni a la propia vida. Una gran película; cine inteligente y serio que quizá requiera de un segundo visionado para no tacharla a priori de decadente, y que recomiendo encarecidamente...



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04 marzo 2008

Luz silenciosa , de Carlos Reygadas

Diferente es el mejor calificativo que me viene a la mente para definir esta película del mexicano Carlos Reygadas, ambientada en un espacio bastante singular: una estricta y pacífica comunidad menonita asentada al norte de México, cuyos miembros hablan un curioso dialecto de origen germánico, el plautdietsch, lengua en el que está rodado el film. Los menonitas son una escisión del anabaptismo (movimiento alemán post-luterano y heterodoxo tanto del catolicismo como del protestantismo, que se autodenomina impecable -si, no pecan-, y rechazan por igual Estado e iglesia), seguidores de Menón, un predicador holandés del siglo XVI, que se rigen por rigurosas y estrictas normas, tanto materiales como morales. Es importante decir esto porque la película no informa en ningún momento de qué se está viendo, ya que se supone estamos en México y nos encontramos en realidad entre unos personajes blancos, rígidos cual almidón y un tanto pintorescos, como recién sacados de la holanda renacentista, que comienzan hablando en cuasi-alemán, que poco o nada tiene que ver con los habitantes autócotnos mexicanos, ante los que el espectador se queda un tanto perplejo por sus curiosas costumbres que pasan por mirarse de frente durante largos períodos del film y realizar extraños ritos, y cuyas relaciones se limitarían a su propio mundo interior y cerrado si no existiese la necesidad de cubrir ciertos bienes básicos.
La película comienza igual que termina: con un larguísimo amanecer (la misma escena con un atardecer al final del film) que entretiene la vista durante algo más de seis minutos; eso sí, todo un placer para los sentidos el magistral trabajo de cámara y fotografía a cargo de Aleix Zabe, que no sólo se queda en las imágenes de apertura y cierre: todo el metraje de dos horas de duración está impregnado de auténticos cuadros, obras de arte filmadas con maestría, utilizando luz natural, que logran ser lo más destacable del film y que, dicho sea de paso, en muchas ocasiones tienen poco que ver con el hilo de lo que en realidad se está contando.

Por otra parte, la historia en sí misma no da para demasiado y es bastante tópica: un hombre tiene que decidir entre el amor de dos mujeres, una es su esposa y otra la segunda oportunidad que la vida le ofrece, la contradicción entre los deseos y el sentido del deber para con su familia de siete hijos, la lucha entre la fidelidad a sus convicciones o la lealtad para consigo mismo.. En definitiva, el eterno tema de tantos films narrado de forma un tanto original; eso sí, contemplado desde el punto de vista masculino y ciertamente parcial, porque me permito poner en duda la pacífica y racional empatía de la que hace gala esta comunidad en el caso de que la adúltera fuese ella y no su marido..

De todas formas, da la impresión que el objetivo del director era tratar temas como el amor, el dolor, el sufrimento... en su estado puro, centrándose en una perspectiva mística sin entrar en las particularidades personales de los personajes. Aquí pordría ser coherente la propuesta escenográfica letargada, morosa y dilatada que recorre la película; pero, si este fuese el caso, el haber elegido una comunidad tan represiva, tan cargada de normas y -necesariamente- prejuicios, tal vez haya condicionado en demasía esos sentimientos que explora, pasando a ser las extrañas e interesantes relaciones entre los menonitas el centro de atención para el espectador.

Pues eso, una bella y artística película para contemplar disfrutando de su fotografía, de los planos, de sus paisajes y de las curiosidades que propone.. eso sí, con muuuuucha tranquilidad, sin pedirle más y, según la sesión que se elija, agenciándose un café bien cargadito antres de entrar en la sala.

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28 febrero 2008

It´s a free world (En un mundo libre, ken Loach)


Los niños que crecimos en la España de la pre-transición democrática, fuimos alimentados por muchos tipos de moralinas, unas pseudo-liberales, otras horrorosamente conservadoras, que servían de espejo a cada una de nuestras acciones diarias, historias que de algún modo tenían como objetivo encauzar voluntades mediante el temor, también someterlas, generalmente para la social-militancia no precisamente pagana. Más tarde sobrevino otro tipo de discurso, si cabe mucho más sibilino, que no venía de cara, que se mostraba disfrazado de progresismo racional, discurso que invitaba a que la participación social consistiera en votar y pagar tus impuestos. Y así, la panacea de las libertades colectivas de "Habla pueblo, habla", con Jarcha o María Ostiz como telón de fondo, dieron como resultado a medio plazo el bipartidismo imperfecto del que disfrutamos en la actualidad, cuyo juego pre-orgásmico se llama "campaña electoral", y del que pronto este país, 9 de marzo para ser exactos, logrará hallar el punto "G". A la sazón de estos acontecimientos, otros se avecinaron a comer del pastel de las mentes inquietas. Unos por puro esnobismo, aunque también los hubo altruistas; otros, simple negocio. Nos podemos llegar a sentir bien trabajando Gratis como voluntarios en ciertas tareas, apadrinamos niños de países pobres, asistimos esporádicamente a alguna manifestación más o menos festiva en pro de algo que nos parece importante, reciclamos y separamos selectivamente basuras para beneficio del planeta, y un largo etcétera de diversos productos para la limpieza de nuestras conciencias.. y votamos cada cuatro años, claro está.
También los hay que escriben y Venden libros o documentales proselitizantes, se embolsan desmesuradas cifras por bienavenidas conferencias y reciben por ello premios Nobel. En todo este panorama, el cine juega en ocasiones su papelito. Quizá por ello hay directores que abusan del discurso encorsetado del sistema creador de sus propios verdugos, naturalmente al margen de la voluntad de éstos, mostrándonos un mundo con una claro y creciente raquitismo de su conciencia social y marcada contingencia ética. Un discuro presuntamente prolífico, que en verdad sólo logra restregar por nuestras conciencias la realidad que muestra, ya que adolece de elementos que pudieran ser considerados desestabilizadores de ese sistema que pretendidamente denuncia. Vamos, una especie de pepito grillo de esa izquierda fosilizada, un "mea culpa" de todos y por tanto de nadie, que lejos de despertar inquietudes las sume necesariamente en el letargo, hasta tiempos mejores. Ahora me estoy acordando de aquella canción de Lluís Llach que decia "No es aixó, companys, no es aixó.." (no es eso, compañeros, no es eso). Tal vez porque soy de esas que aún cree que las cosas algún día van a cambiar, que el juego de desconcienciación en el que entró esa presunta izquierda social-reformista a fin de integrar a casi todos en las reglas de ciudadanía caerá como un telón en un teatro mostrando su verdadera cara y esta vez sí, veremos a cada uno en su sitio, y seguramente Papá Loach no esté en el mismo que yo. O a lo mejor eso es ser demasiasdo idealista, puro romanticismo, vamos.. personalmente espero que no.
Además de lo dicho, la protagonista es desagradable y uterina en exceso, la historia poco posible, y el thriller como tal, bastante obviable.

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24 febrero 2008

Viaje a Darjeeling (Wes Anderson)


Viaje a Darjeeling es en realidad un viaje a ninguna parte, porque Darjeeling no es un lugar concreto, porque Darjeeling es un tren que recorre la India de este a oeste, porque no se trata de un destino.. porque el destino nunca puede ser el medio que se utiliza para llegar a él.. o sí?. Pues ese es Wes Anderson, una rareza de director que no nos lleva a ningún sitio y a todas partes a la vez. Cult movie? Indie cinema? Postmodernismo?. Imposible encasillar a Anderson, cada nuevo film suyo es más sorprendente si cabe que el anterior. Cuenta, disfrazado de comedia absurda, las heridas del pasado que comparten tres hermanos que se reunen en el Darjeeting con ocasión de un viaje espiritual, aunque en realidad su objetivo es encontrarse con la madre que ejerce como misionera en la India, que no ha asistido al funeral del padre recientemente fallecido, que les abandonó siendo niños y de la que sólo uno de los hermanos tiene noticias mediante cartas.. En definitiva, la búsqueda de respuestas a la propia identidad, todo ello aliñado con los rasgos particulares de cada personaje, a cual más raro y extravagante.
La pelicula me parece muy acertada, personalmente he disfrutado bastante con el humor excéntrico que destila, que le aporta frescura y una fuerte personalidad. El color y la estética son otro de los puntos fuertes, tratados con máximo cuidado en el metraje, plagado de planos ocurrentes y extraños que dan esa original comicidad a situaciones que en realidad son profundamente dramáticas. Colorido, humor absurdo, diálogos aparentemente desquiciados, protagonistas con registros muy diferenciados y buenas interpretaciones de Owen Wilson, Adrien Brody, Jason Schwartzman, que me han recordado en muchos momentos situaciones parecidas al camarote de los hermanos Marx. Pues eso, Wes Anderson regalándonos otro film único con su inconfundible sello; una película agridulce, cien por cien cine, sin pretensiones comerciales y eso se nota.
A quienes no hayan visto nada de este director, es posible que al principio les cueste apreciar la gracia y el sentido a estas comedias que en realidad no son comedias, con personajes muy simples pero a la vez muy complejos por la riqueza de emociones implícitas que aportan, muchas veces perdidas en situaciones poco convencionales o ilógicas. No hay grandes presupuestos, ni efectos especiales, ni acción desmedida.. Un tren, el desierto, tres actores bajo su genial batuta, un relato atípico (muchas veces hilarante), y un guión que dice más de lo que parece. Dentro de algún tiempo, creo que lo que más recordaré es la escena primera y última a cámara lenta corriendo para subir a ese bellísimo tren. También el tema final "Les Champs-Élysées".. y que a pesar de que la historia en sí misma es un drama de órdago, te hace pasar la mayor parte del film con una sonrisa.

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22 febrero 2008

El dia que Nietzsche lloró

Escrita por el psicólogo judeo-americano Irvin D. Yalom, esta novela la leí hace algún tiempo y recientemente he visto una bastante buena adaptación cinematográfica de la mano del director estadounidense Pinchas Perry, hecho que me ha llevado a releer algunos pasajes de los que no percibí en su momento el interés, pero dado que la película los obvia, supongo que yo los recuerdo porque dejaron más huella en mí de la que imaginé en su día. Y es que no hay nada peor, a veces, que leer un libro interesante y después ver su plasmación cinematográfica.. simpre se echan en falta esos detalles, siempre el director manipula nuestra primera impresión de la obra escrita, tan subjetiva y tan propia que no se repite, seguramente, en la mente de ningún otro lector.

1882. Josef Breuer es un prestigioso médico vienés que, influido por las novedosas teorias de su joven y desconocido discípulo Sigmund Freud, acepta una peligrosa estrategia que le propone una impetuosa y delumbrante mujer, Lou Salome, y que consiste nada más y nada menos que en psicoanalizar a Nietzsche sin que éste de de cuenta, sin que sepa que está siendo víctima de una intriga personal tramada por la joven. Una historia de ficción sobre el nacimiento del psicoanálisis, ya que el ficticio encuentro entre Nietzsche y el prestigioso doctor no es sino una irónica vuelta de tuerca constante a la historia del psicoanálisis y a la de la filosofía. Nietzsche es un personaje huraño y solitario. Breuer, conservador, sombrio y comunicativo. Necesariamente, el desarrollo de la novela es absolutamente maquiavélico: cómo va a psicoanalizar a alguien inteligente como Nietzsche sin que éste se percate?. Brillante: le va a pedir ayuda como filósofo al que admira para que resuelva sus propias contradicciones, su depresión y sus deseos de morir, creyendo que de este modo el filósofo llegará a verse a sí mismo reflejado y le abrirá su mente. Desconozco cual es la verdadera intención de la novela, pero a lo largo de la rocambolesca trama, divertida y perspicaz, creo que nos incita a descubrir que todos en el fondo somos débiles, todos estamos necesitados de los demás, utilizando como mecanismo el atractivo entre un hombre supuestamente fuerte y seguro de sus convicciones y un sentimiento muchas veces erróneamente asociado por todos como debilidad: el llanto y la represión por miedo al rechazo. Breuer y Nietzsche construyen cada uno su propia muralla para su autoaparente estabilidad, pero en realidad no buscan sino ocultar esos sentimientos, hecho que llevará a ambos a la desesperación.

La novela no pretende ser un tratado de filosofía ni de psicoanálisis, ya que invita a descubrir a los personajes desde un punto de vista netamente humano, reflejando rasgos característicos de ellos sin ir más allá. La profundidad del pensamiento de Nietzsche, que no es precisamente santo de mi devoción, no son la intención del autor, y los personajes femeninos como Lou Salomé y Anna O. son sólo la base para contar la historia a modo de best seller; eso sí con una narrativa digna del mejor suspense. La película, en cambio, sí da un papel relevante a ambas mujeres, supongo que para construir un producto más accesible al público y menos denso; o tal vez sólo sea que las impresiones sobre un libro nunca son las mismas para los distintos lectores. Sea como fuere, ambos, film y novela me parecen recomendables; a los introducidos en filosfía o psicología les resutará necesariamente sugerente, y a los que no, una buena oportunidad de aproximación a estas materias.




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17 febrero 2008

Karaula (Rajko Grlic, 2007)

Karaula no es un gran film, ni tampoco una obra maestra. Pero sí es una película sorprendente. Es el séptimo aniversario de Tito y todavía no ha comenzado la guerra en los Balcanes. Los medios oficiales celebran el acontecimiento paralizando el país. El escenario es un puesto fronterizo de la ex-Yugoslavia, donde los protagonistas, miembros del destacamento militar allí situado, están en máxima alerta porque hay rumores de una posible invasión albanesa por ese punto. Pero las razones de la alerta son otras, nada tienen que ver con el peligro de incursión albanés, los motivos son mucho más "prosaicos", motivos que no voy a desvelar ya que ahí reside la gracia del film. En realidad, Karaula no es una película de guerra, ni siquiera de militares; tampoco es una película política. Su tema son las personas de a pie, cada una de una nacionalidad, que hace poco vivían juntos, se cruzaban a diario por la calle, algunos eran hasta amigos, tenían un idioma común... La cinta está dirigida por el croata Rajko Grlic, pero es una co-producción donde han intervenido Croacia, Bosnia Herzegovina, Macedonia, Eslovenia, Serbia, Reino Unido, Hungría, Austria y Francia. Respecto al reparto, sucede algo parecido; el médico es croata, el personaje femenino es de Macedonia, el soldado que pide marchar a ver la tumba de Tito es serbio y el teniente del puesto fronterizo, bosnio.. por citar los ejemplos de los personajes principales. En karaula se han reunido todas las naciones de la ex-Yugoslavia para hacer esta película. Según palabras de su director, «Fue curioso ver cómo se relacionaban actores y técnicos de todas las nacionalidades ex yugoslavas, al principio hablaban con cautela, pero se fueron soltando. Ha sido el mejor equipo», «Yugoslavia fue un país que llegó a su fin y punto. Pero creo que tenemos derecho a recordar lo que era porque uno de los objetivos de los nacionalistas siempre es olvidar el pasado, no les gusta recordar cómo éramos».. Hay que reconocer que la cosa tiene su mérito.
Además de lo dicho, Karaula es una comedia divertida y sorprendente, aunque también tiene sus momentos serios, como no podía ser de otro modo. La fotografía es uno de sus puntos fuertes y el trio protagonista logra unas interpretaciones bastante aceptables. Queda añadir lo de siempre: para verla, hay que recurrir a internet.. una pena. Recomendable.



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16 febrero 2008

Caótica Ana (Julio Medem, 2007)


La nueva propuesta de Julio Medem es una obra abstracta, con gran calidad de imagen y fotografía, y tal como reza su título, caótica. El film está estructurado en 10 capítulos que avanzan de atrás hacia delante para contar la historia de una mujer, Ana, que vive en Ibiza con su padre en una cueva y que se traslada a Madrid cuando la descubre una mecenas a un piso compartido, una especie de comuna de artistas. A partir de aquí, Menem sumerge al espactador en un puzle onírico sobre la vida y la muerte, con imágenes impactantes y técnicamente asombrosas. Pero la historia cojea, y cojea mucho.. El personaje de Ana, cuya interpretación no deja de ser bastante regular, es a la vez soso y descafeinado. Cierto que la narrativa del director siempre se han caracterizado por su resolución visual y el impacto de las imágenes, pero "Caótica Ana" muere aplastada por ellas, por su exceso, por su retórica búsqueda de esnobismo. Lo que fuera ya pecado en "Lucia y el sexo" ha llegado a la vacuidad en esta película, y su lenguaje poético queda lejos de sus trabajos anteriores. En la primera parte de la película, la protagonista de toque naif y encantadora sonrisa puede llegar a resultar, pero a medida que avanza, se pierde en una história hipnótica absurda, falta de sentido y poco creíble en cuanto a sus vivencias y motivaciones, porque las escenas carecen de fuerza, de expresividad, haciendo que pasen los minutos mientras nada pasa. Los personajes que la acompañan adolecen tambien de carisma y no resultan creíbles. El hipnotizador es una muestra clara de cómo no se debe interpretar un papel, y Bebe resulta cansina con su eterno discurso exasperante y facilón. Da la sensación que Medem tuvo una idea buena, pero que no ha sabido llevarla a puerto porque no engancha al espectador en ningún momento. La historia de Ana y Said, que pordía haber sido el plato fuerte, también se desvanece a lo largo de la película. Y el final, de bastante mal gusto, en el que se supone nos desvelará el auténtico sentido del film, cae en la crítica simplona introduciendo el tema de la guerra de Irak que no viene a cuento y que consigue se entienda aún menos lo que durante casi dos horas se ha visto. Una cagada de final, nunca mejor dicho..
Una lástima, porque mira que me gusta el cine de Medem.. En fin, esperaremos que sea un "caótico" lapsus y a ver qué nos ofrece en el futuro, confiando en que la magia a la que nos tiene acostumbrados no se haya del todo perdido.



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14 febrero 2008

13 Tzameti (Gela Babluani, 2006)


De esta producción franco-georgiana y opera prima del joven director Gela Babluani, llama mucho la atención no sólo su trama o las buenas interpretaciones que posee, sino sobre todo su capacidad de sorprender. Al comienzo, es la historia de un joven tímido que repara tejados y que dedica parte de su tiempo a espiar lo que hace una pareja en una de las casas donde trabaja. Cuando el propietario muere a causa de una sobredosis, su curiosidad le lleva a robar un sobre que contiene unas instrucciones. Llega a la conclusión que seguirlas le reportará una considerable suma de dinero, así que sustituye al destinatario de la carta haciéndose pasar por él. Hasta aquí la película sigue un ritmo lento, surrealista y un tanto desconcertante, ya que el espectador no sabe muy bien hacia dónde conduce lo que está viendo. Pero sólo ha sido una puesta en escena, porque en el momento que el protagonista comienza a seguir las citadas instrucciones, hay un cambio de tono radical en el metraje, el guión va tomando cuerpo y te adentra en una historia inquietante que produce auténtico escalofrío, un sinvivir interminable en un mundo sórdido de crimen y corrupción que consiguen pegarte a la butaca, sin tregua. Sería una lástima desvelar aquí en qué vorágine exactamente se ve envuelto el protagonista, por eso no voy a hacerlo; lo mejor, verla y disfrutar.
La película, rodada en blanco y negro, contiene una estética muy cuidada que recuerda al cine soviético, aunque la puesta en escena, algunas tomas y el desarrollo de la acción tienen bastante del cine negro francés de los primeros 70. Secuencias con las caras de los personajes en primer plano le dan un sentido muy agresivo a la interpretación, provocartivo y turbador. La había visto ya, pero hace pocos días la pasaron en un canal de TV y puedo decir que, si bien la sorpresa del guión ya no es lo mismo, las sensaciones que produce de miedo y angustia son idénticas. Toda una promesa este joven director; habrá que estar atentos a sus futuros trabajos, que esperemos los haya. Me atrevería a aventurar que, de seguir así, con seguridad logrará hacerse un hueco entre los grandes maestros del cine. Para acabar de empezar su carrera cinematográfica, ya atesora 7 premios de diversos festivales europeos. Pues eso, peliculón para no perdérselo.

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13 febrero 2008

Alexandra (Alexandre Sokourov, 2007)


Película rusa nominada en el último festival de Cannes que, como tantas otras, no han tenido a bien las salas españolas acceder a su proyección.. Su existencia ha pasado del todo desapercibida, es de suponer que porque no se llevó la Palma de Oro, como ha sido el caso de "4 meses, tres semanas y dos días", de la que tampoco nos hubiésemos enterado de no merecer semejante fortuna. Una auténtica pena, porque su originalidad merece no perdérsela: Una película que habla sobre la guerra de Chechenia sin una sóla escena de combate y que, al tiempo, dice muchas cosas sobre el horror del conflicto y el posicionamiento de Sukorov al respecto, denunciando la falta de entendimiento y la intransigencia rusa en muchos momentos. La historia de Alexandra (Galina Vishnevskaya) es la de una mujer anciana que va a visitar a su nieto al frente, un reconocido militar y uno de los mejores oficiales. Allí nuestra protagonista descubre un mundo nuevo para ella, un mundo donde la vida humana no significa nada, donde no hay tiempo para los sentimientos o energía para ocuparse de ellos, porque todos los días se debaten entre vivir o morir. Sukorov dice que la historia de Alexandra puede ser la de cualquier abuela yanki que vaya a visitar a su nieto en Irak. También podría ser la de una española que fuese a Afganistan, porqué no. A pesar de la apariencia, la película no cae en sentimentalismos facilones, ni tiene como finalidad discurso didáctico antibelicista alguno. La protagonista es un mujer recia, vigorosa, que no se amilana por la dureza de las condiciones que va a vivir, y al mismo tiempo de una gran densidad humana. Sukorov combina magistralmente ambas facetas del personaje, y el resultado es un film cálido y sensible, una reflexión sobre a dónde se dirige la sociedad rusa actual y una crítica encerrada al ya demasiado largo conflicto con Chechenia, al cansancio de sus soldados y al dolor del pueblo que los sufre. Galina Vishnevskaya, figura legendaria de la ópera rusa, viuda de Rostropovitch, está perfecta en el papel. Una pena que para verla haya que esperar a su aparición en DVD.. o recurrir a la consabida descarga por internet para disfrutar del nuevo trabajo de Sukorov. Eso, o conformarnos con Rambos, Monstruos y demás especímenes de multisalas. Para abrir boca, una pequeña muestra con este trailer.


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11 febrero 2008

No es país para viejos (Joel y Ethan Coen)

Sensacional. Vuelven los hermanos Coen, los de siempre, los de la violencia desnuda de Fargo, las bordadas interpretaciones de Muerte entre las flores, el singular retrato de personajes de El gran Lewobski, el ritmo pausado de Sangre fácil.. todo eso es "No es lugar para viejos". Descomunal. La caza de un hombre en el esteril paisaje tejano es el argumento del film. La ausencia de banda sonora, la impresionante fotografía que se detiene unos segundos a cámara quieta en tomas magistrales para recrear la aplastante sordidez del ambiente, son el telón de fondo. El cuidadísima puesta en escena de personajes secundarios, retratados a la perfección antes de que digan una sola palabra, y la soberbia dirección de los tres actores principales, que logra arrancar la esencia de cada uno, hacen de esta película seguramente la mejor en mucho tiempo de los Coen; me atrevería a decir que la mejor, puesto que contiene todo lo bueno de su cine, como si hubiesen intentado extraer de cada película hecha con anterioridad lo más brillante para ofrecerlo ahora en un réplica al espectador.
El desarrollo, si bien es algo lento, no contiene ni una sóla escena sobrante o de relleno, todas tienen su significado, porque hasta las más incoherentes dibujan el carácter de los personajes. Y hay un buen puñado de ellas notables, sobre todo las que se refieren a intérpretes secundarios o que aparecen una sóla vez a lo largo del film, que no se pueden describir porque es mejor verlas. Todo ello dentro de una atmósfera y un guión genialmente insanos, con una buena dosis de brutalidad, envuelto de escenarios abiertos y desolados, y mucha química de sus personajes, a pesar de las características extremadamente violentas y desarraigadas que exhiben. La mirada psicópata de Javier Bardem pone los pelos de punta y te deja impactado en más de una escena, una de las expresiones faciales más enfermizas que he visto. Tommy Lee Jones está magnífico como en pocas películas en el papel de sheriff y Joss Brolin, interpretando al buscavidas que se apodera del botín, podría ser un perfecto resumen del americano medio encepado en la segunda enmienda, que puede conseguir un arma de manera sencilla, o salir en el noticiario porque ha asesinado a unos cuantos en "legítima defensa".. esa América profunda aún a caballo entre el viejo oeste y la gran manzana. Todos quedan clavados en el espactador gracias a la genialidad de los Coen. Una auténtica obra maestra.

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31 enero 2008

Dos días en París


DOS DIAS EN PARIS
de Julie Delpy (2007)

Marion y Jack viven en Nueva York. Marion es francesa, Jack, estadounidense. Acaban de pasar unas “vacaciones de ensueño” en Venecia que, en realidad, ha sido un viaje plagado de malentendidos y discusiones. Antes de volver a Estados Unidos, pasan dos días en París, entre otras cosas para recuperar el gato que Marion ha dejado al cuidado de sus padres. A partir de aquí, es un contínuo devenir donde se entremezclan los problemas cotidianos de la pareja, los celos de él, los padres de ella, los ex-novios.. Una original comedia, según dice la crítica al estilo de esas que hacía Woody Allen, del que parece que Julie Delpy ha aprendido mucho. A mí el retrato que hace de los personajes de la familia parisina de la protagonista me ha recordado también las maneras de "Delicatesen", de Jeunet y Caro, sobre todo en las primeras escenas en las que aparecen.. ese aire extraño, con algo de estética de cómic y con esos primeros planos descarriados.. aunque aquí no comen carne humana, sólo se comen al pobre conejo y a su comida -conejo con zanahoras, vamos-. La directora es, además, la artífice del guión, de la realización, del montaje y de la selección musical para la banda sonora. Y también es la protagonista junto a Adam Goldberg. La rodó en 20 días con un presupuesto ínfimo, aprovehando a sus auténticos padres -los actores Marie Pillet y Albert Delpy-, sus amigos -entre ellos el hijo del escritor y cineasta Alejandro Jodorowsky- e incluso su gato.

El resultado es una cinta fresca, original, inteligente, una interpretación más que buena y unos estupendos diálogos.
Hacía tiempo que no me divertía tanto viendo una película. Y parece que no se va a quedar ahí, porque se dice que tiene ya en mente un nuevo proyecto, un drama inspirado en la vida de Erzebet Bathory, una sanguinaria condesa húngara del siglo XVI. Seguro que no me la pierdo.



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28 enero 2008

4 luni, 3 saptamani si 2 zile


4 MESES, 3
SEMANAS Y 2 DÍAS
de Cristian Mungiu (2007)

Otilia y Gabita comparten habitación en una residencia de estudiantes. Ambas van a la universidad en una pequeña ciudad de Rumanía durante los últimos días del comunismo. Otilia alquila una habitación en un hotel barato. Han quedado con un tal Sr. Bebe por la tarde. Gabita está embarazada, el aborto es ilegal y ninguna ha tenido que enfrentarse a algo así antes.
Ambientada en 1989, últimos días de la dictadura en Rumanía, la película está en la línea del cine Dogma claramente. Rodada cámara en mano, las escenas transcurren en tiempo real practicamente, sin música, sin iluminación artificial. Reconozco que la película tiene su mérito y es de buena calidad, pero a mí me ha dejado un sabor amargo de boca, supongo que por la temática que trata. Dura, pero muy dura. Destaca la interpretación de Anamaria Marinca, en el papel de Otilia; mientras que el trabajo de Laura Vasiliu, su compañera, resulta bastante plano. Lo mejorcito, la escena de Otilia en el cumpleaños en casa de sus suegros, muy lograda. La família se reune por el cumpleaños de la madre del él y Otilia está allí de rebote.. en la conversación se suman todos los temas políticos de la actualidad Rumana, perfecto retrato del perfil conservador de unos y progresista de otros; mientras, Otilia está fuera de juego con la mirada perdida y el rostro inexpresivo, y el novio subyugado a la situación cual títere de las circunstancias. Cuando Otilia pide un cigarrillo es el éxtasis de la escena.. simplemente sensacional.
En general, buenas actuaciones y buen tono narrativo, aunque resulta un tanto excesivo el movimiento de la cámara en las escenas exteriores. Mucho énfasis en los perfiles de los personajes, y muy densa en ese sentido.. supongo que va a gustos. A mí me lo ha dejado bastante agrio -el gusto, digo-, y en el pensamiento pues la suerte que en ciertas ocasiones de la vida tienen los varones de haber nacido eso, hombres. Se llevó la Palma de oro en Cannes.



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27 enero 2008

Babi Léto


BABI LÉTO
de Vladimír Michálek

Producción checa del año 2005, narra la historia de Fanda, un actor retirado de 76 años que rehúsa envejecer. Pese a las súplicas de su exasperada esposa Emilie y de su hijo Jara, quienes pretenden hacer que se tome la vida en serio, Fanda pasa su tiempo haciéndose pasar por un cantante de ópera retirado y otras veces por un vendedor de billetes del metro de Praga. Finalmente las cosas se complican cuando Fanda finge su propia muerte para quitarse de encima a sus acreedores y Emilie decide abandonarlo.
Babi Léto, que significa en checo algo así como "por siempre joven", es una divertida comedia negra de sabor agridulce capaz de hacerte pasar de las risas a las lágrimas casi en la misma escena, y eso tiene su mérito. Lo mejor de la cinta es la excelente actuación de Vlastimil Brodsky, actor de teatro que murío al poco tiempo de finalizar el rodaje. Una comedia sobre la ancianidad cuyo mensaje va más allá de la demostración de cómo ésta es una época para la diversión y no para la triteza. Ganadora de cuatro Leones checos (Mejor Actor, Actriz, Guión, Actor de Reparto) y nominada por su país a los premios Oscar (no obtuvo ninguno, faltaría más!!), supone la consolidación como director de Michálek, después de dirigir Angel Exit, un exitoso retrato de la joven generación checa. Un film con una estupenda actuación, que propone disfrutar cada momento de la vida como si fuese el último, y que te deja unos cuantos días con la sonrisa puesta. Para no perdérselo.



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